Comunicación del Cambio: «Pastelero a tus pasteles»

Comunicación del Cambio: «Pastelero a tus pasteles»

Fusiones, implementación de sistemas, estandarizaciones, reestructuraciones, diversos son los motivos que llevan a las compañías a incorporar asesorías de gestión de cambio (GDC) para asegurarse que los nuevos objetivos sean adecuados a cada empresa y maximizar los niveles de conocimiento, comprensión y aplicación del nuevo proyecto. En definitiva, que el dinero invertido en el cambio sea rentable y, dicho en palabras sencillas, que el plan funcione.

Para llevar adelante este desafío, generalmente los equipos de GDC están constituidos por profesionales expertos en procesos, negocios, capacitaciones y otros que se encargan de trabajar las comunicaciones. El único detalle, es que estos últimos no siempre son personas con experiencia en esta área y en más de alguna oportunidad poseen formación humanista, pero no necesariamente en comunicaciones.

A partir de eso, es que se cometen muchos errores que pueden parecer básicos, pero que tienen relación con actuar bajo el “olfatimetro”, sin la suficiente experiencia o bajo una estrategia poco clara e inefectiva.

¡Ya, hagámosle una imagen bonita a este proyecto!

¿Le suena esto familiar? En mi experiencia he tenido la oportunidad de ver a varias organizaciones caer en la misma tentación. Generalmente se trata de proyectos emblemáticos, que pretenden ser -en muchos casos- revolucionarios desde el punto de vista de las renovaciones y beneficios y, por ello, se busca darles una imagen “potente”. A partir de eso, se crean logos propios, revistas, casillas de correo con el nombre del proyecto y todo el merchandising que se le pueda ocurrir.

Hasta ahí todo es felicidad, por lo bello de la nueva apuesta; empero, después de un tiempo (semanas o meses, dependiendo de cada intervención), los encargados de comunicaciones que cayeron en esa tentación se dan cuenta que todo el esfuerzo empieza a desmoronarse, ya que los colores, logos e incluso los personajes maravillosos que se crearon no son reconocidos ni validados por los empleados.

Mmmm, comienzan las levantadas de cejas, el tomarse la cabeza, el signo de interrogación en el rostro y algunos análisis como “pero si la imagen del proyecto es atractiva”, “el nombre es corto y fácil de recordar”, “nuestros medios de comunicación los enviamos constantemente”… entonces ¿en qué fallamos?

La respuesta es my sencilla… falta de vinculación del proyecto con la compañía en particular. Al considerar que estos procesos tienen tiempos muy acotados de 6 meses, 1 o hasta 2 años la mayoría, debemos lograr resultados a corto plazo, que sean coherentes con la cultura de la compañía.

Para lograr eso, y aportar en el conocimiento, comprensión, motivación y compromiso de los integrantes de una firma, es vital considerar algunos puntos clave a la hora de trabajar en la comunicación del cambio:

  • Conocer la estrategia de comunicaciones de la compañía, valores y elementos centrales del discurso corporativo, que nos permitan hacer el link con el proyecto que tenemos a cargo, desde el punto de vista del contenido.
  • Vincular la nueva imagen, con ciertos elementos gráficos de la empresa, por ejemplo: utilizar el mismo tipo de letra, algún color, etc.
  • Privilegiar el uso de los mismos medios de comunicación de la organización, ya que estos ya están posicionados y tienen una valoración en los trabajadores.
  • Utilizar el tipo y estilo de lenguaje que se acostumbra a emplear en los distintos niveles de la organización.
  • Fomentar las comunicaciones cara a cara, siempre es agradecido en estos procesos, ya que de esa manera facilitamos que los miembros de la empresa vinculen al equipo y líderes del proyecto con el desafío en el que se está trabajando.

Así, podríamos comentar más elementos respecto a cómo manejar más efectivamente la imagen y crear empatía con un proyecto de cambio, no obstante, creo que por ahora son elementos suficientes para darnos cuenta que éstos son temas comunes para gente con formación y experiencia en comunicación estratégica, pero no necesariamente conocidos para profesionales de otras áreas; entonces, conclusión… pastelero a tus pasteles.

Un abrazo

Publicado: Por Jorge Ulsen R.

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